Una situación paradójica se da en el presente económico de la Argentina. Mientras que el consumo y la producción retroceden, la baja del dólar volvió a disparar las importaciones de alimentos, particularmente de carne de cerdo y de pollo desde Brasil.
De acuerdo con los datos del INDEC, en febrero la importación de carne porcina subió 42% respecto de enero hasta alcanzar las 4.372 toneladas, el segundo volumen más alto desde junio del año pasado.
El otro producto que pegó un salto significativo fue la carne aviar que aumentó 82% respecto de enero hasta llegar a 2.025 toneladas, marcando el mayor volumen importado desde setiembre del año pasado.
Lo de la carne aviar es paradigmático, ya que debido a las cuestiones sanitarias las exportaciones de febrero se desplomaron a solo 9.332 tonelada. Para encontrar un volumen tan bajo hay que retroceder hasta abril de 2023 cuando los mercados se cerraron por la aparición de la gripe aviar.
De manera que con buena parte de los mercados externos cerrados y esa producción volcándose al consumo interno, aún así las importaciones se dispararon. Llegamos de esta forma al absurdo que por cada 100 kg exportados, se importaron 22 kilogramos, una relación que es peor todavía que la de 2015 cuando se importaron 15Kg por cada 100 exportados.
El otro punto preocupante es el valor de lo importado versus lo exportado. De acuerdo a los datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en febrero el promedio de las importaciones rondó los 2.100 dólares por tonelada, mientras que las exportaciones promediaron los 1.200 dólares, con lo cual el superávit comercial del sector en febrero no llegó a 7 millones de dólares.
En el caso de la avicultura tenemos entonces caída de las exportaciones por cierre de mercados, derivación de la producción al consumo interno, y en simultáneo aumento de las importaciones, un combo que ayuda a explicar la problemática de la industria avícola.
En donde se ve un respiro es en el rubro de la carne vacuna, donde las importaciones cayeron 29% en febrero respecto de enero. Si bien históricamente siguen siendo altas, caen respecto de las fuertes compras de diciembre y enero. El principal origen, casi excluyente, sigue siendo Brasil.
En síntesis, la importación de carnes volvió a ubicarse en febrero cerca de las 8.000 toneladas, con un promedio de 7.030 toneladas en el primer bimestre, muy por encima de las 1.660 toneladas que se importaron en el primer bimestre de 2024.







