En lo que refiere a la agricultura, la Argentina supo construir un activo esencial para su competitividad: una industria de fitosanitarios local, capaz de sintetizar y formular los productos que demandan nuestros agricultores, a diferencia de otros países abastecidos principalmente por productos formulados, es decir listos para aplicar.
Sintetizar significa llegar al producto final desde precursores básicos, mientras que formular significa hacerlo partiendo del principio activo, también conocido como grado técnico. El desarrollo del agro argentino llevó a que pymes y grandes empresas montaran sus plantas de producción aquí, asegurando la provisión de productos básicos para sostener el rinde los cultivos.
Pero la apertura económica que propone la actual administración está haciendo retroceder el modelo agrícola argentino, volviéndolo dependiente de importaciones de productos terminados, cuyo gran proveedor es China.
En el caso de la atrazina, un herbicida ampliamente difundido, las importaciones del principio activo o grado técnico ha caído 63% entre 2021 y 2026 (período enero a julio), mientras que las importaciones del producto terminado aumentaron 135 por ciento.

En el caso del glifosato, el herbicida más ampliamente difundido en la agricultura argentina, las importaciones del principio activo con el fin de formularlo cayeron 41% entre 2021 y 2026, mientras que las del producto terminado pasaron de cero (¡sí, cero!) a 9.152 toneladas, que es más de la mitad de lo importado como grado técnico.
En este producto, por ahora solo vienen zafando las plantas que lo sintetizan utilizando el precursor pmida, cuyas importaciones se mantienen estables.
Pero el aumento de los costos internos en dólares, la baja de los aranceles a la importación para los productos formulados y el hecho de tratarse de productos genéricos (commodities) cuyo precio fluctúa globalmente, está llevando a la crisis a las empresas formuladoras, las que antes importaban el principio activo y elaboraban el producto terminado.
“Hoy mandás la orden a China y te vuelve ya el producto empaquetado, con tu marca, listo para sacarlo del container y mandarlo al distribuidor”, describen en el sector.
Solo en estos dos productos, el glifosato y la atrazina fomrulados, en 2025 se fueron divisas a China por casi US$100 millones, cuando en 2021, su importación representaba 3,5 millones de dólares.

Para la matriz agrícola, la pérdida de fabricación nacional significa no solo importar trabajo y valor agregado del exterior, sino incrementar la dependencia de terceros países en productos estratégicos. Por caso, el principio activo del glifosato tanto es provisto por China como por los Estados Unidos, mientras que en el producto terminado el gigante asiático es el único origen.
Lo estratégico de este eslabón de la producción se puede ver en las inversiones que las grandes cooperativas agrícolas argentina han realizado para asegurar el abastecimiento de sus productores asociados, incluso durante el presente año.
El riesgo subyacente es que el boom importador derivado de la política macroeconómica le haga perder a la agricultura argentina este valioso activo.






